*Publicado en El Norte el 11 de febrero del 2014
Pese a que la zona sur de Monterrey lleva más de una década con un crecimiento poblacional sostenido, tiene que suceder que cientos de nuestros conciudadanos permanezcan horas atrapados en la Carretera Nacional para que el tema vial sea tomado en cuenta por el Gobierno municipal.
Esta situación, más allá del serio problema que es, nos indica una falta de planeación de largo plazo por parte de nuestras autoridades, cuya carencia puede deberse a tres razones principales.
1. La corta duración de la gestión de los Secretarios de Desarrollo Urbano y/o Institutos de Planeación Municipal.
A pesar de que un trienio es un periodo muy acotado para ver progresos en esta materia, es frecuente que los Alcaldes realicen dos y hasta tres relevos de Secretarios de Desarrollo Urbano.
Esto trae consigo una serie de dificultades, entre ellas un cambio constante en la visión urbanística de la Ciudad, lo que fomenta que exista un otorgamiento desordenado de permisos.
Igualmente, se provoca que en cortos periodos la Secretaría retroceda al inicio de la curva de aprendizaje, pues los responsables de dar autorizaciones no son testigos de las consecuencias de los permisos, ya que estos proyectos suelen requerir de cuando menos dos años de gestación.
2. La falta de honestidad y conocimiento de los Secretarios.
Con frecuencia leemos de escándalos que se generan desde las Secretarías de Desarrollo Urbano. Por ejemplo, la edificación de inmuebles como el Casino Royale que violan en su totalidad los protocolos necesarios para el desalojamiento en caso de una emergencia, o casos como el de Aldo Decanini, quien ha sido denunciado penalmente por la expedición de licencias ilegales durante su gestión en San Pedro.
Ya sea por negligencia o corrupción, el funcionario incumple la ley y cede ante la presión de propietarios y desarrolladores de inmuebles, cuyo interés es meramente individualista, ya que busca maximizar sus utilidades en el corto plazo.
El resultado es un verdadero caos en el que el Secretario no tiene el interés de generar en el mediano y largo plazo un proyecto urbano integral que mejore nuestra calidad de vida.
3. La falta de capacidad de los Secretarios para identificar y capitalizar las oportunidades que la misma Ciudad les presenta.
El crecimiento urbano, especialmente cuando se da en zonas poco desarrolladas, es una oportunidad para las autoridades de introducir nuevos modelos de urbanismo que hagan de estas áreas un ejemplo internacional.
Sin embargo, ninguno de nuestros Alcaldes ha identificado a la zona de la Carretera Nacional como modelo del cual se hable a nivel mundial por sus buenas prácticas en desarrollo urbano.
En lugar de crear y hacer cumplir un plan que concuerde con el nuevo urbanismo al introducir características como la inclusión de banquetas anchas, eliminación de contaminación visual, métodos alternos de transportación, como la bicicleta y transporte público de calidad, y el fomento de espacios públicos, los Alcaldes decidieron que la zona se siguiera desarrollando con escasos lineamientos, basados en modelos obsoletos y en crisis.
Las tres razones expuestas nos llevan inevitablemente a la esfera política.
Sin duda, todo esto se deriva de la prácticamente nula participación ciudadana en la toma de decisiones, y hasta de la ausencia de un instrumento como es la reelección.
Es esperanzador que la reforma política ya promulgada incluye estos temas; debemos exigirle a nuestros legisladores locales que cumplan y aprueben las candidaturas independientes.
Administración tras administración, los partidos políticos nos han demostrado ser incapaces de postular candidatos con la capacidad para hacer de Monterrey una ciudad competitiva a nivel internacional en este rubro.
Es hora de que los ciudadanos dejemos de ser meros observadores y nos involucremos de manera directa en la toma de decisiones.
Sólo postulando, eligiendo y siendo gobernados por personas con capacidad e integridad probada podremos aspirar a un mejor Monterrey.