Efecto Mariposa

*Publicado en El Norte el 22 de septiembre de 2012

Monterrey atraviesa una de sus peores épocas. Nuestras instituciones públicas se han visto rebasadas por la delincuencia y son incapaces de garantizar un derecho elemental como el derecho a la vida.

Queremos que Monterrey y México cambien, pero hacemos poco para lograrlo.

Nos hemos vuelto víctimas de nuestro propio sistema, en el que reclamamos y culpamos a un tercero por las cosas que somos corresponsables, sin tomar responsabilidad.

No somos capaces de reconocer que el mayor problema de México no es tanto su Gobierno, sino la negación de los ciudadanos para reconocer su participación en el asunto.

Es indispensable que entendamos la situación que estamos viviendo, dejando los discursos que buscan minimizar la gravedad de la situación.

Se requiere una observación objetiva que nos permita saber dónde estamos situados y entender que todos hemos sido corresponsables de los problemas que sufrimos: nos hemos acostumbrado a un sistema social y político que florece dentro de la corrupción, aceptándolo como un hecho inalterable de la vida y contribuyendo así a perpetuarlo.

Hemos decidido también no ver por la ventana para enterarnos de lo que enfrentan a diario otros que han tenido pocas oportunidades en la vida. Nos hemos convencido que así es mejor, pues nos libramos de la responsabilidad de hacer algo al respecto.

Como dijo el ex Presidente de la República Checa, Václav Havel, hemos aprendido a no creer en nada, a ignorar a nuestros conciudadanos y preocuparnos sólo por nosotros mismos.

Hemos dejado de ser ciudadanos, pues como explica Paul Barry Clarke, autor de “El Ciudadano Profundo”, ser ciudadano significa tener conciencia de que se actúa en y para un mundo compartido.

Nos hemos dejado de percatar que vivimos en un mundo donde lo que hacemos o dejamos de hacer nos afecta a todos.

Es indispensable que recordemos que no somos únicamente espectadores o analistas de lo que pasa en nuestro País, sino parte de ello. Nadie de nosotros es sólo una víctima de la situación: también somos sus creadores.

México requiere de algo más poderoso que lo que hemos venido haciendo. México está urgido de un cambio de actitud.

¿Recuerda el “efecto mariposa”, que dice que en el mundo todo está tan íntimamente ligado que un delicado e insignificante movimiento de alas de una mariposa en determinado lugar puede causar un gran tsunami a miles de kilómetros de distancia?

Algo así deberíamos generar -en corto- para provocar un cambio con acciones positivas.

No nos engañemos, ni el mejor Presidente ni el mejor Congreso ni el mejor Gobierno podrán revertir esta situación si nosotros, la ciudadanía, no nos convencemos que necesitamos cambiar.

Nuestro País necesita que dejemos de ser cómplices de la creación de estructuras sociales que dan paso a una sociedad corrupta y fragmentada. Necesita que asumamos nuestro papel como ciudadanos que no dejen de ver por la ventana y que tomen la responsabilidad y el compromiso que conlleva la democracia.

Ya basta de repartir culpas y de identificar al Gobierno como el único responsable. Tomemos acción y seamos mejores empresarios, mejores empleados, mejores estudiantes, mejores padres de familia, mejores hijos y mejores ciudadanos.

No esperemos que el cambio se dé enterrando la cabeza en la arena como dicen que hacen los avestruces.

Tampoco pensemos que el cambio vendrá por sí solo y que a nosotros no nos corresponde luchar, pues creemos que no somos culpables de lo que sucede.

El cambio sólo vendrá modificando nuestra actitud y comportamiento, aceptando nuestra responsabilidad y asumiendo el compromiso de buscar lo mejor para México.

Tengamos confianza en nuestros esfuerzos y creamos en el efecto mariposa para nuestra sociedad, porque nuestras acciones individuales, por más insignificantes y simples que parezcan, son capaces de dar solución a los profundos problemas que atravesamos.

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Eugenio Garza

Buscando un mejor México.

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