*Publicado en El Norte el 14 de abril del 2012
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que cualquier ciudadano tiene la prerrogativa de poder ser votado para los cargos de elección popular.
Sin embargo, existe un gran obstáculo: el sistema político no fomenta la participación de ciudadanos en la vida pública porque se basa en un régimen de partidos que deberían fungir como organizaciones que representen, respondan y atiendan los intereses ciudadanos.
Sin embargo, como comenta Mario Édgar López Ramírez, en La Jornada, las reglas del juego no se han diseñado para que los partidos representen a la ciudadanía, sino para organizar la competencia entre grupos y utilizar las elecciones como medio para legitimar a la clase política que detenta el poder.
En plena época electoral vemos cómo miembros de esta clase política, incluso a quienes se les caracteriza por su falta de capacidad, resultados reprobables y en casos extremos corrupción, son arropados por los partidos que los postulan como candidatos.
EL NORTE publicó ayer que Jorge Longoria, que hace casi 10 años coqueteó con Convergencia, PT y hasta el PRI por una candidatura a la Alcaldía sampetrina, recibió su constancia de registro como abanderado del Partido Nueva Alianza para contender por ese mismo puesto, y argumenta ser un candidato ciudadano, cuando se ha desenvuelto antes en el medio político.
Como Secretario de Desarrollo Urbano de Monterrey, en la Administración de Ricardo Canavati, Longoria fue objeto en el 2005 de una amonestación pública por considerarse que incurrió en negligencia al permitir la construcción sin autorización de la Prepa Tec en el Cañón del Huajuco. Finalmente fue removido de su gestión.
Es necesario cuestionar las formas en que los partidos han decidido adoptar la democracia.
En México solíamos tener una competencia formal, mas no equitativa, en la que figuraba un solo partido. Ahora que se tiene mayor apertura democrática, en lugar de ser un vehículo para que los mejores elementos ingresen al mundo político y representen y respondan a la ciudadanía, los partidos han creado una especie de proteccionismo para cuidar sus propios intereses y concentrar en ellos el poder.
Las reglas actuales del sistema político en México fortalecen a los partidos al premiarlos con recursos y estructuras, e institucionalizarlos como el único medio para acceder los puestos de elección popular. Si un ciudadano busca ser votado tendrá que registrarse bajo un partido y responder a los intereses de éste.
Para abatir esta partidocracia se debe institucionalizar a la ciudadanía a través del cambio de reglas del sistema político. Entre estos esfuerzos debe contarse una reforma política que incluya la reelección y el impulso de las candidaturas ciudadanas.
La reelección da al ciudadano la posibilidad de castigar y premiar a sus gobernantes empujando a que éstos respondan a los ciudadanos, mientras que las candidaturas ciudadanas permiten la participación de los mismos en la arena política.
Víctor Alarcón, catedrático de la UNAM, menciona que las candidaturas ciudadanas nacen como una forma alterna de hacer política al rechazar las formas tradicionales y romper las reglas del juego político aunque se juegue dentro de ellas. Las candidaturas ciudadanas son un esfuerzo para institucionalizar y fortalecer al ciudadano y debilitar a los partidos políticos.
Debemos de presionar a nuestros legisladores para colocar este tema en la agenda política y crear un sistema con los incentivos necesarios para contar con verdaderos liderazgos que no antepongan sus intereses sobre los principios.
A pesar de que existen burócratas y oportunistas que deciden incorporar en sus campañas el tema de “candidato ciudadano” como un lema electoral y no como un esfuerzo para crear una nueva clase política que responda a la ciudadanía, existen razones para ser optimistas.
Hay ciudadanos como Ricardo González Sada, que cuentan con el valor que se requiere para sacrificar su comodidad, seguridad y arriesgarse a ser criticados por la opinión pública para comprometerse a cambiar el rumbo.
La trayectoria de González Sada, ex presidente nacional de la Coparmex, demuestra su independencia de las fuerzas políticas y para garantizar su autonomía en este esfuerzo, aun siendo registrado por Movimiento Ciudadano para buscar la Alcaldía de San Pedro, se ha marginado de la coalición de las izquierdas (Movimiento Ciudadano, PRD y PT) y de los recursos de estos tres partidos.
Con ejemplos así, ahora depende del esfuerzo y juicio de la ciudadanía impulsar a los candidatos que creamos capaces de representar los intereses ciudadanos y no partidistas.
Está en nosotros presionar a legisladores y partidos políticos a que impulsen el tema de la reelección y las candidaturas ciudadanas en la agenda política nacional para empoderar al ciudadano y que el mundo político gire alrededor de su bienestar.