Más que flores

*Publicado en El Norte el 5 de julio del 2014

Esta semana, la Alcaldesa Margarita Arellanes anunció un programa intensivo de mantenimiento de áreas verdes que de paso buscará cambiarle la cara a Monterrey al plantar un millón de flores anuales.

“(Queremos tener) Nuestros camellones, nuestras plazas no nada más en buen estado, sino también con un aspecto con mayor estética”, dijo Arellanes.

No obstante, la Munícipe apuesta (¿sabiéndolo?) por una estrategia fallida, pues es un programa cortoplacista que requiere de inversiones recurrentes para generar un cambio permanente.

Esto es muestra de la falta de visión, estrategia o voluntad política de nuestros gobernantes para identificar y ejecutar acciones que sobrevivan los constantes cambios en las administraciones y cuyo efecto sea multigeneracional.

Porque si lo que se busca es cambiarle la cara a Monterrey, debemos empezar por realizar modificaciones en los reglamentos municipales y en el accionar de las propias alcaldías. Sin esto, ningún número de flores será capaz de embellecer a Monterrey.

Les comparto siete acciones que, en mi opinión, son fundamentales para que el Municipio aspire a cambiarle la cara a Monterrey.

1. Eliminar el cableado aéreo. A falta de regulación, nuestras vialidades son invadidas por cables. Gran parte de éstos sirven a intereses privados (compañías telefónicas, TV por cable, internet, etc.) a costa del bienestar común, pues generan contaminación visual, peligro de accidentes y levantan postes que bloquean la vía peatonal y crean oportunidades para la proliferación de anuncios no regulados, muchos de ellos del propio municipio.

2. Quitar los “mupis”. Al igual que el cableado aéreo, las estructuras publicitarias conocidas como “mupis” sirven a intereses particulares a costa de la comunidad. Bloquean la vista de automovilistas, generan accidentes e invaden nuestros trayectos con publicidad excesiva. En muchas ocasiones es el mismo Gobierno quien se promociona.

3. Eliminar los anuncios panorámicos. Al visitar Monterrey por primera vez, un amigo venezolano me dijo: “Qué montañas tan impresionantes tiene esta ciudad, pero qué desgracia que sean tapadas por la publicidad. En ninguna otra ciudad he visto tanto anuncio panorámico. Ni siquiera en Caracas donde todo es un caos”.

4. Dejar de pintar las vialidades de amarillo. Cada año gastamos millones de pesos en pintura para las orillas de las calles, camellones y banquetas. Argumentan que es una medida de precaución, pero si tomamos el ejemplo de las ciudades más desarrolladas del mundo, ninguna lo hace. Con esto sólo creamos una razón más para que la Ciudad se vea descuidada.

5. Quitar teléfonos de tarjeta. Con el aumento de los teléfonos celulares el uso de teléfonos fijos de caseta es prácticamente cero. Sin embargo, las casetas telefónicas abundan, pues las compañías las utilizan para promocionarse o recibir ingresos por publicidad. En lugar de ser un servicio para la comunidad, nuevamente sirven a un fin individual y crean mayor contaminación visual y estorbos en la vía peatonal.

6. Dar mantenimiento a la infraestructura urbana. Accidentes viales dañan con frecuencia semáforos, señales viales o postes, y éstos permanecen estropeados durante meses sin ser atendidos. Además de estar inutilizados, exhiben una patente desatención hacia los espacios públicos.

7. Sembrar vegetación nativa. Apostemos por árboles de la región que beneficiarán a futuras generaciones y no por flores que requieren de amplio y costoso mantenimiento y que, de no darse éste, terminarán por mostrar una peor imagen que el tener los espacios sin el ornamento.

Con estas acciones no es necesario invertir los numerosos millones de pesos para embellecer a Monterrey. Sólo se requiere de voluntad política para dejar que nuestras montañas hagan lucir a nuestra Ciudad.

Las flores podrán dar un último toque, pero jamás resolverán el problema por sí solas.

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Eugenio Garza

Buscando un mejor México.

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