*Publicado en El Norte el 13 de diciembre del 2013
Hace pocas semanas no pensé que estuviéramos tan cerca de lograr un momento histórico en nuestro país.
De último minuto, la reforma política incluyó el tema de la reelección, y una vez aprobada y perfilada, se replantearán las reglas del juego político en México.
Fuentes como Wall Street Journal califican a esta reforma como el cambio más importante en el sistema político mexicano desde los años 90, cuando se creó el Instituto Federal Electoral.
Pero hay políticos y ciudadanos que dudan de sus beneficios. Incluso afirman que esto es un instrumento más para que la clase política termine de quitar poder al ciudadano.
No obstante, es poco factible que repitamos la experiencia de principios de siglo pasado que hasta la fecha nos tiene prohibido tocar el tema de la reelección. Aquí cinco razones de por qué veríamos cómo hasta se podría fortalecer nuestra democracia.
1. Debilita el poder de los partidos políticos.
Instituir la no-reelección en México sirvió para fortalecer a la clase política. En nuestro sistema político actual, los partidos nombran a sus candidatos a alcaldías y diputaciones cada tres años. Esto significa para los liderazgos partidistas el control absoluto de a quién postular.
Para que un político escale en su carrera, debe responder a intereses partidistas, pues son los partidos los que deciden su futuro, nulificando el poder y las necesidades de los ciudadanos.
La reelección rompe con este esquema, pues alinea de una mejor manera los intereses de los políticos con los de los ciudadanos, y se puede incentivar a legislar o gobernar en favor de la comunidad, pues ésta con su voto puede permitirle al político seguir en el oficio.
2. Permite la planeación y ejecución de proyectos de largo plazo.
Con su actual periodo, Diputados y Alcaldes no pueden implementar proyectos de largo plazo.
Al tener periodos más largos, los Alcaldes podrían dejar en el pasado obras viales improvisadas, mal planeadas y pésimamente construidas. Quien decida hacerlo se arriesga a ser castigado en las elecciones siguientes.
3. Existe una mejor rendición de cuentas.
Según Wall Street Journal, expertos indican que el actual sistema fomenta la corrupción, pues los ciudadanos no tienen cómo castigar las acciones de legisladores o Alcaldes.
Pero al dotarlos con el poder de reelegir o no a sus gobernantes, estos últimos acatarían las exigencias ciudadanas, como una mayor transparencia y mejor manejo de los recursos públicos.
Esto podría significar menos gasto en proselitismo político, como desfiles y conciertos gratuitos, y mayor inversión en temas como educación, salud e infraestructura.
4. Profesionaliza al funcionario público.
El principal argumento en contra de la reelección es que se le da a los funcionarios mayor tiempo para robar y fortalecer sus bases políticas.
Sin embargo, como señala Bruce Katz, de The Brookings Institute, la reelección es una herramienta para alcanzar un mayor nivel de profesionalismo en nuestros gobernantes a través de dos vertientes.
Por un lado, la reelección es un instrumento para ir retirando a los malos gobernantes o legisladores. El electorado no reelegirá a quienes no hagan valer su posición y dejará a quienes hayan cumplido sus expectativas. Esto siempre y cuando se limite el número de diputaciones plurinominales.
La reelección también reduce el número de candidaturas disponibles para los aspirantes a puestos de elección popular. Esto genera mayor competencia dentro de los partidos, motivando al candidato a profesionalizarse y ofrecer una mejor plataforma de gobierno que sus contrincantes.
5. Fortalece a nuestra democracia.
Contrario a lo que se cree, la reelección fortalece a nuestra democracia.
Nuestro sistema político ha vivido grandes cambios que hacen imposible que la reelección sea instrumento para dictaduras.
Hoy en día, México cuenta con un sistema partidista que sirve como contrapeso a los gobernantes; sus sistemas electorales aseguran la validez de los comicios, nuestro voto se hace valer y el resultado demuestra la voluntad de la mayoría de los ciudadanos.
Adicionalmente, la reelección no es por periodos indefinidos ni en todos los niveles del gobierno.
Aun con sus grandes deficiencias, nuestra madurez democrática se asemeja más a la de una democracia establecida que a aquel México de 1900 o a la seudodemocracia que se vive en Venezuela.
México es la única democracia en el mundo que no cuenta con reelección inmediata de legisladores o Alcaldes, y de lograrse esta reforma, nos permitirá replantear el actual esquema político.