Salgamos a votar

*Publicado en El Norte el 6 de junio del 2015

Aterricé ayer en el aeropuerto de Monterrey junto con unos amigos turcos y venezolanos, quienes me preguntaron qué podían esperar de México y, sobre todo, de nuestra Ciudad.

Me compartieron su percepción: México es un país con muchas virtudes, pero con grandes problemas de corrupción y de gobernabilidad.

No tuve opción más que coincidir con ellos, pero les comenté que existe una gran esperanza que reside en una ciudadanía cada vez más involucrada y organizada en las tareas públicas.

Les dije que en Monterrey podrán ver lo que hace grande a esta ciudad: los regiomontanos, gente dispuesta a trabajar arduamente y participar de manera activa para impulsar y construir una mejor urbe.

Muestra de esto son las más de 30 mil firmas para investigar al Gobernador Rodrigo Medina y su padre, Humberto Medina Ainslie, por enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias, o los distintos movimientos, como Hagámoslo Bien, que buscan aportar al desarrollo de la Ciudad.

Esta ciudadanía es la que este domingo saldrá a votar.

Saldremos a ejercer un derecho que es muy fácil darlo por sentado, pero no podemos olvidar que miles de personas han dedicado sus vidas, han derramado sangre y han muerto por obtener la posibilidad de tener un voto libre.

Por ejemplo, Venezuela, que de ser hace poco un país democrático, hoy depende de la voluntad de valientes como Leopoldo López, que pelean desde la cárcel por regresarles el voto transparente a sus conciudadanos.

No olvidemos el gran esfuerzo que nos ha tomado llegar a tener nuestra democracia que, aun con sus grandes imperfecciones, es un sistema con el que sueñan tener muchas naciones en el mundo.

Salgamos a votar porque se la debemos a quienes nos han dado este derecho; a aquellos pueblos a quienes se les niega la oportunidad de tener una voz; a nuestros hijos y las futuras generaciones. Salgamos a votar porque se la debemos a Nuevo León y a México.

Salgamos a votar porque nuestro voto tiene un peso importante en el futuro de nuestro País. El gran número de indecisos puede inclinar la balanza para cualquiera de los candidatos, dándole mayor fuerza a nuestro voto individual.

Más aún, el hecho de que quien gane la Gubernatura será el que prácticamente logre rebasar el 35 por ciento de los votos, hace de nuestro voto uno de mucho peso.

Salgamos a votar también porque muchos de los problemas que enfrentamos como país son producto de la apatía, que es la mayor amenaza para la democracia.

Las fuerzas del corporativismo en México se han visto mermadas, pero aún existen. Y aún existen las redes electorales, la compra de voto, el uso de recursos públicos (no sólo económicos, sino también mediáticos, poder, entre otros) y su mejor aliado es la apatía y el abstencionismo.

Salgamos a votar porque no votar es callar y ceder la palabra. Con la abstención gana el status quo y los grupos que han manejado de manera deplorable hasta hoy la vida pública de nuestro Estado y País.

Salgamos a votar porque el mejor antídoto contra los viejos vicios se encuentra este domingo en las urnas. Sin el voto no lograremos el cambio que necesitamos.

Sobre todo, salgamos a votar porque es nuestra primera responsabilidad como ciudadanos. Una vez que votemos, recordemos que el trabajo del ciudadano nunca acaba.

Con el voto no basta, se requiere de una labor constante de no sólo exigir a nuestros gobernantes, sino de actuar como los ciudadanos que nuestro País merece y con la esencia que caracteriza al regiomontano: gente trabajadora, honesta, participativa y con un profundo sentido por buscar el bien común.

Salgamos a votar este domingo y confirmemos que la esperanza de un mejor México reside en nosotros, en una ciudadanía preocupada y activamente vinculada en las tareas públicas.

Salgamos a votar y construyamos un mejor país.

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Eugenio Garza

Buscando un mejor México.

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