Soluciones a ciegas

*Publicado en El Norte el 21 de abril del 2016

No podemos decir que el problema de vialidad que hoy vive el área metropolitana de Monterrey es una sorpresa.

Durante muchos años dio indicios de su deterioro y tanto funcionarios como la ciudadanía fueron testigos de los síntomas que alertaban de la eventual situación a la que hoy nos enfrentamos.

Las administraciones municipales han erogado casi 4 mil millones de pesos en proyectos que han resultado ser más parte de la problemática que de la solución, tal como lo publicó EL NORTE en un reportaje que analizaba el caos vial.

Lo que debiera ser un problema con soluciones técnicas y prácticas se ha convertido en un pesado desafío que requiere de cambios profundos en la manera de concebirlo y atacarlo.

Porque el conocimiento técnico y las soluciones sobre cómo diseñar un sistema de transporte urbano eficiente y sustentable existen. Estudiando casos internacionales de éxito y fracaso se puede entender cuál es la mejor manera de abordarlo en Nuevo León.

Pero aun teniendo al alcance esta información, en lugar de solucionar el problema, seguimos exacerbándolo. Esto porque lo afrontamos ignorando que se requiere un cambio en su definición.

Por ejemplo, necesitamos darnos cuenta de que buscamos a los mismos “expertos” que han contribuido a crear este problema para que -ahora sí- lo solucionen, integrándolos a los Gobiernos. Ya basta de eso.

Necesitamos también darnos cuenta de que no se puede esperar un resultado distinto ejecutando la política pública de la misma manera. Es decir, seguir premiando las obras públicas improvisadas.

Y es que dejamos que los Gobiernos gasten millones de pesos en estudios y planes viales para luego olvidarnos de ellos.

¿Qué tienen en común los Gobiernos estatales de Fernando Canales, Fernando Elizondo, Natividad González Parás y Rodrigo Medina? Todos han creado algún tipo de plan para rediseñar y reordenar el transporte en Nuevo León.

Quizás estos estudios o estrategias contaron con la validez técnica para solucionar esta problemática, pero terminaron en acciones desordenadas, mal hechas y, por lo general, sin una visión integral.

Esto porque seguimos portando la misma mentalidad de premiar el número de obras como la solución. Creemos que entre más pasos a desnivel, entre más grandes y complicados sean, entre más dinero se gaste y entre más inventos tengamos, mejor será nuestra vialidad.

Sin embargo, esto termina en la historia que todos conocemos: se realiza una obra que aparenta solucionar el problema para que en algunos años se haga una obra adicional para solucionar las complicaciones que la última generó. Leones, Garza Sada y Alfonso Reyes, el mismo Par Vial. Los ejemplos son incontables.

Es como estar pagando nuestras deudas mientras pedimos prestado.

Debemos entender también que no encontraremos la solución si al hablar de transporte sólo pensamos en vialidad y automóvil. Y si continuamos con una visión miope del tema al creer que con más avenidas de alta velocidad por arte de magia ordenaremos el parque vehicular, cuando en realidad ocurre lo contrario.

Es simple: al tener más calles se hace más atractivo el uso del automóvil y, por ende, más gente opta por utilizar este método de transporte generando mayor tráfico.

Se debe pensar más en la movilidad y menos en el vehículo tomando en consideración las maneras alternas a movernos como un diseño urbano pensado más en la proximidad y transporte público y menos en el automóvil.

Se requiere entender que si realmente queremos arreglar este tema, debemos identificar que el problema no sólo radica en el tipo de soluciones y la manera en que las hemos ejecutado, sino en nuestra ceguera para entender las causas y el porqué, década tras década, seguimos cometiendo los mismos errores.

Published by

Unknown's avatar

Eugenio Garza

Buscando un mejor México.

Leave a comment