Voto subconsciente

*Publicado en El Norte el 11 de abril del 2015

Hay voces ciudadanas y analíticas que llaman a ejercer un voto inteligente. Es decir, votar por quien creemos que será el mejor gobernante, sin dejarnos influenciar por las encuestas o preferencias de los demás.

Aunque coincido con esa postura, esto no es una tarea fácil.

Factores como quién va de puntero en la encuestas, por quién votan mis amistades e incluso cómo se viste o cuál es su apariencia física (como ocurrió en las elecciones presidenciales del 2012) juegan un rol importante en la decisión de un votante promedio.

Por ejemplo, el factor del liderazgo en las encuestas está relacionado principalmente con el efecto arrastre o el efecto del “carrito ganador”.

Éste dicta que un número importante de personas deciden cambiar su intención de voto por el o la candidata que vaya punteando en las estimaciones cercanas a la elección.

De acuerdo con David Rothschild, doctor en Economía por la Wharton School de la Universidad de Pensilvania e investigador en Columbia, esta conducta suele tener dos explicaciones.

Por un lado, está el efecto de aceptación social: las personas adoptan la posición que la mayoría toma (al menos de quienes están en su círculo social) para sentirse aceptadas o porque creen compartir la misma opinión.

Es decir, “voto por el mismo candidato de los de mi círculo social para tener similitudes con ellos y poder pertenecer a éste”.

La segunda explicación se debe a la “sabiduría de la multitud” o “aprendizaje social”. Esto significa que el individuo asume que si la mayoría de las personas están tomando una decisión por cierto candidato es porque tienen información a la que aquél no tiene acceso y que les permite diferenciar cuál es realmente la mejor opción.

En otras palabras: son muchos quienes lo prefieren, por lo que no puede ser que tantas personas estén equivocadas.

Al leer sobre estas conductas podemos pensar que “puede ser cierto, pero a mí no me pasará”. Sin embargo, hay numerosos ejemplos en los que seguramente hemos estado en estas circunstancias.

Por ejemplo, ¿alguna vez hemos decidido ir a un restaurante que tiene gente en lugar de uno que luce vacío? ¿Alguna vez hemos decidido ir a ver una película porque todo mundo habla de ella o leer un libro porque es “uno de los más vendidos”?

O, como señalan muchas voces, ¿alguna vez hemos considerado no votar por alguien porque no tiene posibilidades de ganar?

Sin duda, todos hemos mostrado alguna o algunas de estas conductas. Por eso la importancia de no sólo aceptar que somos susceptibles a ellas, sino reconocer que este razonamiento puede basarse en supuestos erróneos.

¿Realmente el resto de los votantes pueden diferenciar al mejor candidato o están siendo influenciados por un razonamiento similar al mío?

¿Su decisión se basa sólo en el análisis de las habilidades de la candidata o candidato como gobernante o hay factores que influencian la decisión, incluyendo la venta del voto propio?

¿Ha logrado un partido construir una base manipulable de votantes para posicionar a su abanderado como puntero de manera temprana, cuando aún hay un gran número de indecisos, y favorecerse con este efecto?

Por todo ello debemos atarnos al mástil y evitar que nuestro voto sea influenciado por estas circunstancias.

Debemos aprender, por ejemplo, a tomar las encuestas como una herramienta descriptiva y no informativa.

Es decir, entenderlas, leerlas, interpretarlas y evaluarlas para conocer la intención del voto por distintos segmentos y hacer predicciones, mas no para formular nuestra decisión.

Y, sobre todo, hay que reconocer en qué encuestas nos podemos apoyar y cuáles debemos desechar al ser una fabricación para crear los mencionados efectos en los votantes.

Hay que votar de manera inteligente y, para poder hacerlo, hay que reconocer qué factores influyen en nuestra decisión.

No dejemos que el miedo al rechazo social, una falsa representación de la sabiduría de masas o el efecto del “carro ganador” tome las decisiones por nosotros. Ya hemos tenido experiencias muy amargas.

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Eugenio Garza

Buscando un mejor México.

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