La tentación de la mano dura

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*Publicado en El Norte el 10 de enero de 2017

Vivimos épocas muy peligrosas, y no me refiero a que podemos ser víctimas de la inseguridad en nuestro País, sino a que enfrentamos el riesgo de entregar lo más valioso que tenemos: nuestra democracia.

Un régimen que nos costó décadas de esfuerzo, para el que miles de personas dedicaron sus vidas, derramaron sangre o murieron. Todo esto para otorgarnos la libertad de expresión y el poder elegir a quienes nos gobiernan.

Dados los recientes disturbios, incluyendo saqueos, como respuesta insensata a la liberación del precio de la gasolina, la desmedida corrupción y la ineficacia del Gobierno por dar resultados, surge una inclinación por tener una “mano dura que ponga orden”.

Si se realiza una búsqueda de las palabras “México” y “dictadura” en distintas redes sociales, las publicaciones son alarmantes.

Gente compartiendo ideas como: “Estoy pensando que necesitamos a un Pinochet que nos ponga en orden” o “México necesita un dictador como lo tuvo España, ése sí puso orden”.

Hay argumentos de que la democracia nunca ha sido la mejor opción y que se requiere “un tipo de dictadura por alguien capaz, pero es 2017, ya nadie piensa en esas cosas ‘retrógradas'”.

Es cierto, requerimos, entre muchas otras cosas, de un Estado de Derecho que funcione, de un Gobierno sin corrupción y de una sociedad participativa. Pero nada de esto se logrará con una dictadura.

No existe dictadura benévola. Ni Pinochet, ni Franco, ni Lee Kuan Yew lo fueron.

Atropellaron derechos humanos; vivieron de la corrupción con una élite política gozando de privilegios; extirparon a la sociedad su derecho de opinar; acabaron con la prensa libre; oprimieron a la oposición y tiranizaron su mandato.

Sí, estamos muy lejos de la mejor versión del México que pudiéramos tener, pero tampoco estamos en la peor.

Porque no habrá dictador en quien se concentre el poder que avale escribir en estas páginas o que nos conceda el derecho de manifestarnos.

¿No te convenció el costo de la gasolina? A la cárcel.

¿Criticas al Gobierno en la calle o en un blog? Te desaparecemos.

¿Apoyas a la oposición? Te expropiamos tu negocio.

Ante la situación actual, el desánimo de la gente y el desencanto de la democracia, esto es una tentación, que venga alguien que nos diga qué hacer y que ponga orden.

Sobre todo porque tenemos generaciones de votantes que no vivieron bajo el PRI opresivo y dictador. Generaciones que nacieron ya en el México democrático, y que olvidan que es aún una democracia naciente. Una democracia cuyas instituciones, incluyendo su ciudadanía, necesitan aprender a caminar, a tener su propia autonomía.

“Necesitamos un régimen distinto”, argumentan sin saber que ya probamos con los régimenes autoritarios. Que no es ser retrógrada, sino conocer nuestra propia historia y la del mundo.

Buscan tener los derechos de la democracia, sin realizar el trabajo que conlleva. Sin reconocer que muchos de los problemas que enfrentamos como país son producto de la apatía: la mayor amenaza para la democracia.

Recordemos que el trabajo del ciudadano nunca acaba. Con el voto no basta, se requiere de una labor constante de no sólo exigir a nuestros gobernantes, sino de actuar, y con la esencia que la democracia requiere: gente trabajadora, honesta, participativa y con un profundo sentido por buscar el bien común.

En 1787, al término de la firma de la Constitución de Estados Unidos, salió Benjamin Franklin del recinto en Filadelfia a saludar a la multitud que lo acompañaba.

Al acercarse a ellos, una mujer de edad tomó la palabra y le preguntó “Doctor, ¿qué tenemos finalmente, una república o una monarquía?”.

“Una república, si logran conservarla”, contestó Franklin.

Conservemos nuestra democracia. Evitemos caer en la tentación que la dictadura es una solución fácil para los problemas que nos aquejan. Tomemos el compromiso de construir una democracia, y hagamos nuestra tarea: que ella y su Gobierno funcionen.

Construyamos nuestra democracia y no esperemos a que alguien, desde su tiranía, “ponga orden”.

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Eugenio Garza

Buscando un mejor México.

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