** Publicado en El Norte el 27 de febrero de 2018
Si algo hemos aprendido es que a la gran mayoría de nuestros gobernantes de cualquier nivel hay que estarlos correteando.
Sólo que, a la par, hemos demostrado ser bastante malos en esto. Porque cuando tenemos a un Alcalde al que hay que corretear, no lo hacemos, y cuando tenemos a uno al que no hay que hacerlo, lo frenamos.
Tales son los casos de Santa Catarina y San Pedro.
Según el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (Inafed), Santa Catarina ocupa el lugar 19 en términos del Indice de Desarrollo Humano de los distintos municipios de Nuevo León. El Coneval estima que el 25 por ciento de su población vive en pobreza.
Su PIB per cápita estimado es tres veces menor al de San Pedro, y es conocido por tener industria pesada, contaminación, pobreza y violencia.
Sin embargo, Santa Catarina cuenta con Valle Poniente, una oportunidad única que su Alcalde parece no ver… ni lo empujamos a verla.
Ésta es una zona con crecimiento, diversidad y un fuerte nivel socioeconómico que le pudiera permitir al municipio anclarse de ella para levantar sus zonas marginadas. Una zona con tres ventajas claves que le dan a Santa Catarina una oportunidad que pocas ciudades tienen y que muchos buscarían tener: crear un nuevo distrito que atraiga residentes, inversión y consumo.
Primero, la expansión de San Pedro que se ha dado hacia esta área le ha dejado a Santa Catarina una zona residencial de alto poder adquisitivo. Cuenta con al menos 10 nuevas colonias en donde el precio por metro cuadrado ronda los 800 dólares.
Segundo, cuenta en su territorio con la Prepa Tec, el Colegio Americano y la UDEM, y aunque si bien ésta no está situada en el municipio, colinda con él. Una institución que le ha regalado una gran arquitectura y, sobre todo, una comunidad estudiantil y una demanda cautiva de vivienda, comercio y entretenimiento.
Por último, el Colegio Americano, el Consulado Americano y la propia UDEM ayudan crear una zona diversa. Entre oficiales norteamericanos del Consulado, maestros y administrativos extranjeros del Colegio Americano, y los propios alumnos de distintas carreras de la UDEM, propician un ambiente multicultural.
Quizá si lo correteamos lo suficiente, el municipio de Santa Catarina puede hacer de Valle Poniente un gran distrito. Un distrito con movilidad a través de bicicletas compartidas que le permita a estudiantes, maestros y profesionistas de estas instituciones moverse de sus viviendas a sus trabajos o centros comerciales. Las distancias son cortas y las vialidades apenas se desarrollan.
Corretearlo para que sea el polo de innovación al ofrecer incentivos para que los desarrolladores establezcan espacios de oficinas enfocados a emprendedores y generar alianzas con las instituciones educativas para crear incubadoras y aceleradoras.
Una gran oportunidad para que Santa Catarina deje de ser un municipio industrial, contaminado e inseguro y ser uno innovador, diverso y próspero.
En el otro extremo, tenemos en San Pedro a un Alcalde que lo último que tenemos que hacer es corretearlo. Iniciativas le sobran. Polémicas algunas, sí; cuestionables otras, también. Pero, ¿cómo reaccionamos? Lo frenamos.
Frenamos sus proyectos de movilidad, de embellecimiento urbano, de incremento de áreas verdes, y planes que sólo un puñado de Alcaldes son capaces de lograr, como el incremento del acervo cultural a través de museos en los que lo único que se tiene que cubrir es el costo del edificio.
Buscamos frenarlo argumentando el costo de mantener el acceso a la cultura, de levantar hojas de los camellones o de tener un parque abierto a la comunidad.
Quizá los que necesitan una buena correteada no son sólo nuestros gobernantes, sino también nosotros mismos.
Somos ruidosos al exigir hacia fuera, pero no hacia adentro. Criticamos mucho, cosa que está muy bien. Pero proponemos y hacemos poco.