El juego de Miguel

Miguel Treviño nos ha dejado algo en claro: tiene que ganarle a Mauricio.

Porque pareciera que para él, esto es más que una elección. Es darle carpetazo a una comparativa entre ambos candidatos.

De mandar un mensaje de quien prefirió la población y quien es el nuevo icono político de San Pedro.

Una comparativa que nace del propio Miguel.

Que se origina en una campaña en donde enfrentaba a Rebeca Clouthier pero su discurso fue orientado hacia Mauricio.

Quizás no puede vivir con su sombra. Quizás se opaca el solo por Mauricio sin darse cuenta que nadie lleva puntaje de quien es el mejor alcalde.

Que no nos interesa compararlos.

Nos interesa un mejor San Pedro.

Por eso aquella campaña de Miguel no giró en propuestas, si no en demeritar a quien en ese momento ocupaba su silla.

En criticar sus museos, en acusarlo de llevarse el dinero de los sampetrinos para guardar sus obras. De insinuar nexos con el narco. De llamarlo caprichoso.

Con eso ganó la elección y a los pocos meses, tomó posesión.

En esa noche Mauricio no quiso hablar mucho. Le dijo a Miguel que era su espacio. Que le deseaba de todo corazón lo mejor para San Pedro.

Miguel tomó el micrófono, y con Mauricio a un lado, siguió con su mismo discurso.

A la fecha, no recuerdo una ocasión donde Miguel le agradezca o reconozca algo positivo a su antecesor.

En sus primeros meses continuo demeritando lo logrado y resaltando los errores.

Exponiendo lo que estaba mal y escondiendo lo que estaba bien.

Encerrado en una comparativa de Mauricio contra Miguel en lugar de ver hacia adelante.

A dos años de su administración, refuerza su discurso.

Llegó la campaña y todo se intensificó.

Su afán de compararse parece ser que se convirtió en furia.

Mientras Mauricio ha hecho un esfuerzo en proponer, Miguel lo ha hecho en comparar.

En intentar demostrar a diestra y siniestra como él es mejor que Mauricio.

Sin darse a cuenta que no es ni justo ni correcto hacer una comparación con un par de datos sin considerar el contexto.

Al igual que yo, Miguel es economista.

Debe conocer el término “ceteris paribus” que significa en igualdad de condiciones.

Por que si algo viola en sus comparaciones es justamente eso.

Compara números absolutos sin reconocer que las situaciones que vivieron son muy distintas.

Los retos que enfrentaron, las particularidades sociales, de seguridad y económicas no te permiten hacer un análisis de uno contra el otro basado solo en números. Se debe de considerar el contexto.

Sin embargo, cuando se considera el contexto y sugieres una comparativa más justa, el resultado no es del agrado de Miguel.

Se compara San Pedro y Santa Catarina en el mismo periodo de tiempo y Miguel lo desacredita.

Insistiendo que debemos comparar Miguel contra Mauricio con los datos que el considera pertinentes.

Lo más grave ha sido que cuando se le expone una vulnerabilidad de su administración como los antros clandestinos (mismo que él acepta que operan) Miguel recurre a un insulto.

Pero no cualquier insulto. Sugiere algo muy delicado: que Mauricio lleva a niñas menores de edad a su casa, las emborracha y les pide que le llamen Tío.

Una declaración que demuestra su discurso de pisotear, demeritar y destruir en lugar de proponer.

Demostró ser capaz de públicamente difamarlo con tal de ganar votos.

No le importo su trayectoria, su familia. Se olvidó de los valores y principios básicos de una contienda electoral.

Demostrando su falta de humildad y sencillez para reconocer que, le guste o no, Mauricio le ha dado mucho a San Pedro.

Comprobó que es tal su afán de ganarle a Mauricio que esta dispuesto a desprestigiarlo como lo hizo para lograrlo.

Realmente espero que Miguel se comporte a la altura de lo que dice ser.

Saliendo públicamente a ofrecer disculpas y sumarse a la propuesta de Mauricio de un juego limpio, con propuestas y proyectos. No de mentiras e insultos.

Un juego que quizás, no sabe jugar.

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Eugenio Garza

Buscando un mejor México.

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