El discurso que Steve Jobs dio en la graduación de Stanford en el 2005 es para mi uno de los mejores discursos que conozco. De manera reciente recordé una frase de éste en referencia a tu propósito de vida: “si aún no lo encuentras, sigue buscando. No te asientes. Como todo lo que trata con el corazón, sabrás cuando lo encuentres”.
Hubiera querido haber recordado esta frase porque lo encontré, pero fue más bien una siempre reflexión mientras caminaba en el parque de mi colonia. Dándome cuenta que el consejo de buscar tu propósito y encontrar lo que te apasiona se dice fácil, muchas veces hasta de más. Inclusive de manera equivocada, o al menos así lo entendía yo.
La educación superior, sobre todo aquella que me tocó a mi, te encapsula hacia la especialización. Exponencía al máximo aquella teoría que nació con Adam Smith. Hazte extremadamente bueno en algo pues te llevará a aportar un valor único en las organizaciones y tareas que participes. Al mismo tiempo te invitan a encontrar tu propósito.
No se equivocan, generarás gran valor. Pero lo peligroso de éste pensar se da cuando metes ambos temas en la misma ecuación. Queriendo encontrar la respuesta a tu propósito en la especialización cuando en realidad existe un abanico mucho más amplio donde buscar. Asumiendo erróneamente que lo primero recae en lo segundo. Que solamente encontraras tu propósito en una tarea específica que te apasione y que de paso, te permita vivir.
Ser pintor o músico. Ser ingeniero o médico. Dedicarte a la mercadotecnia o a la contabilidad. Vender focos o computadoras. Encuentra dentro estas especialidades tu propósito.
Jobs también dijo una frase que recuerdo a menudo: “cuando creces, te dicen que el mundo es la manera que es y que tu vida es solo vivir dentro de ese mundo. Intenta no golpear mucho las paredes. Ten una bonita familia, diviértete, ahorra un poco. Una vida muy limitada. La vida es mucho más rica cuando descubres una sola verdad: todo lo que te rodea que le llamas vida fue creado por personas no más inteligentes que tú, y lo puedes cambiar, lo puedes influenciar, puedes crear tus propias cosas que otra gente puede utilizar. Una vez que lo aprendes, tu vida nunca será igual”.
Lo mismo sucede con tu propósito. Existe más allá de las especializaciones que el ser humano ha ido creando al paso del tiempo. No radica en una profesión o en una industria, sino en la manera que decides abordar tus retos.
Porque tu propósito no está en ser especialista de una función determinada, sino en la generalidad de resolver los problemas que nos aquejan.
Nuestro propósito no está en pintar o cantar, sino en crear arte que muevan emociones. En lograr que el paciente regrese a casa con sus hijos y no en operar pulmones. En transformar organizaciones en ente productivos y no en fijar indicadores laborales o lograr mayores ventas.
No se trata de vender un producto u otro para generar dinero, sino en identificar una necesidad en nuestras vidas y con ello, hacer empresa, construir organizaciones que revolucionen nuestra manera de vivir.
Propósitos que no radican en hacer bien una sola cosa, sino más bien dar un paso atrás. En subirte al balcón y ver las generalidades. En entender como funcionan los distintos engranes de las especialidades y como puedes influir en ello.
Si te encuentras como yo, aún en la búsqueda de tu propósito, olvídate de los roles definidos por otros y crea el tuyo.